Por Laura Méndez y Rebeca Sánchez | Publicado el 4 de octubre de 2023

Hace solo unos meses, abordamos el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito legal. La rápida evolución tecnológica y su adopción generalizada nos obliga a regresar a algunos temas.

Además de su impacto en el derecho, la tecnología ha dejado su huella en la economía global. Goldman Sachs predijo que el desarrollo de la inteligencia artificial generativa (IAG) tenía el potencial de impulsar la economía mundial en un 7%, aproximadamente $7 billones de dólares, en la próxima década. No tuvimos que esperar mucho para ver resultados: a finales de mayo de 2023, el valor de mercado de Nvidia superó el billón de dólares por primera vez.

El IAG requiere chips de procesamiento gráfico, y Nvidia fabrica aproximadamente el 80% de estos chips. La demanda sigue creciendo, con Nvidia duplicando sus ventas en el segundo trimestre de 2023 y proyectando un triple aumento en sus ingresos por ventas para el tercer trimestre.

Los beneficios económicos de la IA no se limitan a las empresas tecnológicas. Anguila, un territorio británico, anticipa un aumento en sus ingresos equivalente al 10% de su producto interno bruto gracias a los dominios “.ai,” que coinciden con las siglas de la tecnología.

Recientemente, KPMG realizó un estudio sobre la percepción de ejecutivos en relación con la IAG, destacando su importancia y su potencial para aumentar la productividad laboral. Sin embargo, la falta de talento capacitado sigue siendo un desafío para su implementación.

La resistencia del sector privado a la regulación es común. Es interesante escuchar a Sam Altman, CEO de OpenAI (creador de ChatGPT), afirmar que se necesita la intervención gubernamental para mitigar los riesgos de la tecnología.

Días después del testimonio de Altman, vimos uno de los peligros de la tecnología: la difusión de desinformación. Una imagen generada por IAG que mostraba una supuesta explosión en el Pentágono provocó incertidumbre y la caída de los mercados financieros de Estados Unidos.

Recientemente, siete de las principales compañías de desarrollo de IA aceptaron compromisos establecidos por el gobierno de Estados Unidos para fomentar un desarrollo seguro y transparente de la tecnología, mientras se trabaja en la legislación correspondiente.

Sin duda, habrá un amplio debate sobre la regulación de la IA y cuánto debe intervenir el gobierno. Lo innegable es que la IA está profundamente ligada al derecho y su impacto en la sociedad sigue creciendo exponencialmente.

I. Propiedad Intelectual

En Estados Unidos, el uso de la inteligencia artificial es un tema candente en la industria del entretenimiento. Los actores se preocupan por el uso de su imagen, mientras que los escritores temen perder el crédito por su trabajo.

En nuestras reflexiones anteriores sobre la IA y el derecho, destacamos la preocupación sobre la infracción de derechos al entrenar modelos de IA sin el consentimiento de los propietarios de la información o imágenes.

OpenAI y Meta han sido demandados por entrenar modelos de IAG con material de escritores sin su autorización. OpenAI argumenta que ciertos aspectos de esta práctica están fuera del alcance de los derechos de autor.

The New York Times, por su parte, ha actualizado sus términos de servicio para prevenir el uso de su contenido en el entrenamiento de sistemas de IA sin consentimiento por escrito.

II. Esfuerzos Regulatorios

China publicó lineamientos preliminares para regular servicios de IAG en abril de 2023. Las reglas se centran en la prestación de servicios y buscan equilibrar el control estatal con la competitividad internacional.

En América Latina, se están realizando esfuerzos regulatorios en países como Brasil, Colombia y Perú. México necesita avanzar en regulación específica para la IA.

III. Datos Personales

La protección de datos biométricos es un tema candente, ejemplificado por el proyecto de criptomoneda de OpenAI, Worldcoin, que requiere escaneos de iris para obtener un WorldID. Las agencias nacionales de protección de datos en varios países han expresado preocupación sobre la seguridad de los datos biométricos de los usuarios.

La recopilación de información personal para el entrenamiento de modelos de IA plantea preguntas sobre la privacidad y el consentimiento de los usuarios. Plataformas como Twitter están utilizando información pública para entrenar sus modelos.

IV. Conclusiones

Aunque la IA sigue siendo poderosa y revolucionaria, la preocupación sobre su control parece haber disminuido. La IA tiene desafíos pendientes, como abordar sesgos y la generación de desinformación.

La regulación de la IA es un tema en evolución, con países como China liderando el camino. América Latina también se está moviendo hacia regulaciones más sólidas. La protección de datos personales y la privacidad son preocupaciones cruciales a medida que la IA se expande.

Nota de los autores: Este artículo no pretende ser asesoramiento legal y se basa en información disponible hasta octubre de 2023.

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