Después del conflicto en Ucrania, Alemania se embarca en una acelerada desconexión energética de Rusia y se esfuerza por diversificar sus fuentes de energía sostenible. Con más de 6.000 millones de euros destinados a interconexiones de hidrógeno con 16 países europeos, el país busca asegurar una transición energética exitosa y confiable.

Alemania, siendo una potencia industrial, ha dependido tradicionalmente de fuentes de energía gaseosa y líquida, cruciales para su sistema energético. A pesar de seguir siendo vitales en varios sectores industriales y el transporte a largo plazo, la creciente presión para alcanzar objetivos climáticos más ambiciosos requiere alternativas respetuosas con el medio ambiente frente a los combustibles fósiles.

El hidrógeno se convierte, entonces, en un pilar clave en el diseño del futuro sistema energético alemán, destacado en la actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno. Al utilizar hidrógeno renovable, las industrias que dependen de portadores de energía líquidos o gaseosos pueden reducir significativamente sus emisiones de carbono.

Según la última lista de Proyectos de Interés Común Europeo/Proyectos de Interés Mutuo (PCI/PMI) de la UE, Alemania planea invertir más de 6.000 millones de euros en infraestructuras e interconexiones con 16 países, incluyendo España, Portugal, Francia, Dinamarca, Austria, Bélgica y Países Bajos. Esta inversión busca garantizar un suministro constante de hidrógeno al país.

Con una proyección de demanda de hidrógeno entre 90 y 110 teravatios hora (TWh) para 2030, Alemania tiene planes audaces. Construirá sus primeras plantas de generación de hidrógeno verde, con una capacidad total de hasta 10 gigavatios (GW) para 2030, incluyendo la infraestructura en tierra y en el mar. Este ambicioso objetivo también implica una demanda adicional de electricidad renovable de 20 TWh.

Para cumplir con esta demanda, Alemania busca socios confiables para la producción y el transporte, centrándose especialmente en la cooperación e importación dentro de la UE. La Estrategia Nacional de Hidrógeno destaca la importancia de asociarse con países en desarrollo con altos niveles de radiación solar y viento, expandiendo así el mercado energético interno europeo.

La adaptación de la infraestructura nacional de gas de Alemania para manejar el hidrógeno es una parte crucial de este plan. La actualización del Gobierno alemán no solo refleja una respuesta estratégica a los desafíos energéticos, sino que también envía una señal significativa al mundo, fortaleciendo la posición de Alemania como un centro empresarial e industrial comprometido con la creación de empleos preparados para el futuro.

Escrito por Proyecto 7 Terra, a 9 de enero de 2024